Los checos cada vez cuidan más su línea

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Importantes cambios ha registrado la sociedad checa en sus hábitos gastronómicos. A mediados de los años noventa el ciudadano checo empezó a velar más por su salud y por su figura. Los platos de carne de cerdo han cedido espacio a las verduras, a las aves y al pescado.

La cocina checa es muy centroeuropea, solían decir los turistas que visitaban el país a principios de los años noventa. Con eso daban a entender que en los platos predominaba la carne de cerdo, el pato y las harinas.

Esto resultaba bastante pesado, por ejemplo, para una persona acostumbrada a la cocina mediterránea o a un norteamericano vigilante de su colesterol. Si bien, la cocina checa tiene platos deliciosos, que deben acompañarse con una buena cerveza, no siempre cuentan con el respaldo de los dietistas y médicos en general.

No se sabe si es un asunto de la tendencia generalizada de ingerir alimentos más saludables, pero los checos han empezado también a consumir más aves que cerdo.

En 1993 el consumo de cerdo en la República Checa era de más de 48 kilogramos por persona al año, y el de aves cerca de 12 kilogramos. En 1999 el consumo de cerdo bajó a 44 kilogramos, pero el de las aves aumentó a más de 20 kilogramos.

Olga Stiková del Instituto para la Investigación Agropecuaria de Praga, asegura que la nueva tendencia la ha ido imponiendo sobre todo la juventud, que dispone de una mayor capacidad para la experimentación. También muy importante ha sido por supuesto la apertura de los mercados a productos de todo tipo, procedentes de todos los continentes.

"Los jóvenes introducen nuevas costumbres gastronómicas que, en este mundo tan agitado, les permiten sentirse y verse mejor, mostrar figuras esbeltas y un aspecto saludable" explicó Olga Stiková.

Autor: Federico Picado
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