Las estancias de Goethe en Bohemia y Moravia

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El poeta alemán Johann Wolfgang Goethe visitó 16 veces los Países Checos, pasando allí en total tres años.

El autor de "Fausto", obra clave de la literatura moderna, visitó por primera vez Bohemia en julio y agosto de 1785. Junto con sus amigos de Wiemar viajó a la célebre ciudad termal de Karlovy Vary, en Bohemia Occidental, donde se relacionó principalmente con la aristocrácia, en la que prevalecían nobles polacos y rusos.

Consideraba a la ciudad como un gran hospital y lugar de entretenimiento. Allí emprendía excursiones a las montañas colindantes, dedicándose principalmente a la botánica.

Su segunda estadía en Karlovy Vary constituyó un interludio de su viaje a Italia. Goethe se familiarizó en 1786 con el geólogo, Racknitz, y el amolador de piedras, Muller, con los cuales realizó una detallada investigación geológica en las zonas campestres. Esta vez pasó en la ciudad más de un mes, dedicándose asimismo a la redacción de sus obras, en especial, "Penas del jóven Werther".

En julio de 1790, Goethe acompañaba al duque sajón Carlos Augusto a un campamento militar del aliado prusiano en Silesia. A finales de agosto, tras un complicado viaje a caballo, visitó el complejo de rocas de Teplice, Bohemia Nororiental, subiendo dos días más tarde a la montaña checa más alta, Snezka.

Su tercer viaje a Karlovy Vary lo emprendió en 1795, y desde el año 1806 hasta 1813 la visitaba regularmente cada año, con excepción de 1809.

Desde mayo hasta septiembre de 1807, Goethe pasó en Karlovy Vary una de sus más largas estadías. Esta estancia se inmortalizó en su novela "Las afinidades electivas" que dictaba en verano de ese año.

En 1810, Goethe vivió en Bohemia entre Karlovy Vary y Teplice. La ciudad de Karlovy Vary se preparaba ese año para la visita de la tercera esposa del emperador austríaco Francisco I, y Goethe compuso en su homenaje un poema.

Ese año se relacionó con algunas familias aristocráticas checas, como los Liechtenstein, Kinský, Cernín, Colloredo y otras. Durante sus viajes entre Karlovy Vary y Teplice visitó también las ciudades checas de Duchcov y Osek. Al mismo tiempo continuó dedicándose a la poesía, la geología, la pintura de paisajes y a la ciencia de los colores.

En 1811 pasó en Karlovy Vary una temporada muy alegre, dedicándose a un sinúmero de actividades de entretenimiento en la alta sociedad. Goethe aprovechó ese año la bancarota estatal del Imperio de Austria: los precios en Karlovy Vary fueron fueron muy bajos.

La nueva estancia de Goethe en Karlovy Vary y Teplice, en 1812, se destacó por sus entrevistas con la empetriz austríaca, María Lodovica. Gracias a este contacto social, se produjo en Teplice el famoso encuentro de Goethe con su compatriota Ludwig van Beethoven que tanto desilusionó al compositor inconforme. Goethe le pareció más bien como un burócrata del Estado que artista.

La última visita de Goethe a Karlovy Vary se efectuó en 1820. Durante este viaje entabló nuevas amistades y visitó también a otra ciudad termal de la región: Mariánské Lázne.

Desde 1821, las estancias de Goethe en Bohemia están relacionadas con Mariánské Lázne. Al poeta le soprendió el rápido desarrollo de la ciudad y su transformación en balneario de fama mundial. Goethe realizaba estos viajes en compañía del duque Carlos Augusto, porque la aristocracia centroeuropea empezó a favorecer a esta nueva ciudad termal.

A Mariánské Lázne llegó también la familia de una amiga de Goethe, la señora Amalia von Levetzow, acompañada por sus tres hijas, entre las que se encontraba la jóven Ulrika. Este encuentro tuvo para el viejo Goethe un efecto crucial: el poeta se enamoró.

Los sentimientos amorosos de Goethe quedaron confirmados plenamente durante su última estancia en Bohemia, en 1823. Aprovechando la mediación del duque Carlos Augusto, el poeta, de 74 años de edad, solicitó oficialmente la mano de Ulrika, de 19 años.

La respuesta negativa de la muchacha fue una verdadera sacudida para el poeta de fama internacional. Goethe se entrevistó por última vez con la familia von Levetzow el 28 de agosto de 1823 en los alrededores del castillo checo de Loket. Ni siquiera la romántica atmósfera de ese encuentro influyó sobre la decisión negativa de Ulrika.

Johann Wolfgang Goethe nos dejó un testimonio lírico y emocional de esta impactante experiencia en el poema que se conoce bajo el nombre "Elegía de Marienbad".

Autor: Vít Urban
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