Jordi Savall: “No hay conciencia de que la música es lo mejor que hemos hecho en Europa”
El gran maestro de la música antigua Jordi Savall actuó con su grupo Hespèrion XXI en el festival Lípa Musica de Liberec, “un sueño hecho realidad”, dicen desde el certamen. Incansable a sus 84 años no solo como músico, este embajador de la UE para el diálogo intercultural y artista para la paz de la UNESCO, levanta ahora también la voz para decir que “no podemos permanecer neutrales ante el genocidio”.
Jordi Savall llegó a Chequia de un concierto en Atenas para irse a tocar Francia al día siguiente. Los propios organizadores del festival Lípa Musica no se terminaban de creer que “el rey de la música antigua”, como destacaban en el programa, aceptara su oferta para tocar en la iglesia de San Antonio el Grande de Liberec, y tuvieron que vender incluso entradas de pie al llenarse todos los bancos para ver y escuchar al reconocido violagambista catalán.
En las últimas semanas, Savall también ha saltado a los medios al denunciar las acciones de Israel en Gaza. Quien en su día realizara álbumes y festivales en los que juntaba a tocar músicos judíos, musulmanes y cristianos, o turcos y armenios, “aunque no siempre ha sido fácil”, como ejemplo de diálogo y comprensión, ha publicado recientemente una tribuna junto a su mujer Maria Bartels titulada “¿Se puede permanecer neutral ante un genocidio?”, que ha sido publicada en diarios como La Vanguardia o Le Monde, en la que defiende que “en el contexto actual de esta guerra de destrucción de un pueblo y de un país, cabe preguntarse si la búsqueda de la belleza a través del diálogo intercultural es suficiente” o que “nada puede justificar la utilización del hambre como arma: es un crimen de guerra cuyas víctimas inocentes son mujeres y niños”.
"En cualquier casa de un mínimo de categoría se tocaban las violas por la tarde después de comer y si tú estabas de invitado, más te valía saber tocar la viola de gamba".
De todo ello, y de otra de sus antiguas luchas, su defensa de la música antigua para que también sea apoyada institucionalmente como lo es la sinfónica, por ejemplo, habló en entrevista para Radio Praga Internacional.
RPI: Los mismos organizadores del festival me han dicho que no se creían que viniera usted a Liberec.
Jordi Savall: No, yo no hago nunca diferencias. Cuando hay un festival con gente a la que le gusta la música, ya puede ser un pueblecito de cien personas, que yo voy muy feliz.
¿A qué responde este programa que trae a a Liberec, Las lágrimas y el fuego de las musas?
Pues es un programa que gira en torno a la época de la música isabelina inglesa, es un momento de una gran riqueza cultural con grandes poetas de la época, Shakespeare y muchos otros, y también es una época de un florecimiento musical con compositores absolutamente únicos, William Byrd, Christopher Tye, John Dowland y mucha música para viola porque el conjunto de violas era lo básico. De hecho, en cualquier casa de un mínimo de categoría se tocaban las violas por la tarde después de comer y si tú estabas de invitado, más te valía saber tocar la viola de gamba, porque si no, quedabas muy mal.
Usted nació el mismo año que Bob Dylan y los dos siguen con 84 años dando vueltas por el mundo actuando por todas partes. ¿Cómo lo hacen? ¿Cuál es el secreto?
Bueno, el secreto es que hacemos música. Y la música es un alimento para el alma y para el cuerpo. Poder hacer música y transmitirla y ver que al público que lo transmites es feliz, es una emoción de ida y vuelta.
"El secreto es hacer música. La música es un alimento para el alma y para el cuerpo. Poder hacer música y transmitirla y ver que el público que es feliz, es una emoción de ida y vuelta".
Antes de un concierto, muy a menudo, estoy cansadísimo, por los viajes, el ensayo… Y después de concierto estoy como regenerado, porque toda la concentración de hacer música, la adrenalina que tiene siempre, porque claro, somos humanos y te puedes equivocar, cualquiera se puede equivocar en cualquier momento… Un concierto es un momento mágico. Y aparte de eso, me gusta viajar, por lo tanto no tengo ningún problema.
¿Es como un enamoramiento ese momento del concierto, esa emoción?
Sí, es un momento en que te olvidas de todos los problemas del mundo y haces un viaje a otra época y te concentras como si estuvieses dialogando con los músicos, con los poetas de aquel tiempo. Es maravillosa la música.
Ha mencionado los problemas del mundo. Últimamente se ha manifestado bastante. Usted que ha sido embajador de la Unión Europea por el diálogo intercultural, artista para la paz de la UNESCO, ahora dice que el diálogo no basta.
Sí, hace poco he publicado con mi esposa una tribuna, se llama “¿Se puede permanecer neutral ante un genocidio?” y explicamos lo que pensamos y llegamos a la conclusión que no, no se puede ser neutral, pero que a veces hay personas que no pueden expresarse, como el director Lahav Shani al que cancelaron en Bélgica. Esta persona dirige en Israel una orquesta y otra orquesta de Alemania. Si él declara contra su propio país, su carrera musical ha terminado, porque tendrá en contra a las organizaciones de su país y a toda la organización mundial de agencias, que muchas de ellas están controladas por judíos. Es muy difícil para una persona así poder expresarse, pero él ha sido siempre muy prudente.
Pero los que podemos, manifestamos nuestra posición, aunque esto a veces puede tener un precio también, porque hay personas que no piensan así. Yo tengo amigos que no están de acuerdo conmigo en que hable de genocidio.
"No se puede hacer morir a los niños y a las mujeres de hambre. No se puede destruir todo un país, todos sus edificios. Tienen prohibido pescar en el mar… Si esto no es un genocidio…"
Pero yo lo creo, lo siento así y tengo derecho con mi esposa de decir: "Si no paramos esto todos, las instituciones del mundo, tendremos una mancha moral tremenda". Porque no podremos decir que no lo sabíamos. Algunos alemanes dijeron que ellos no sabían lo que estaba pasando, pero nosotros lo sabemos, lo vemos cada día en televisión y es tremendo, tremendo.
Claro que en cierta forma el ataque de Hamás provocó esta ira, pero es tan desproporcionada la reacción, es una respuesta bíblica, como lo que pasaba en la época de Biblia, que cuando había un enemigo se luchaba y se lo aniquilaba sin piedad. Y un poco pienso que el problema de los israelíes es que están viviendo en la edad media, o una edad bíblica, y se lo toman como una guerra de las que se hacían en el tiempo de la Biblia. Incluso en la terminología que utilizan hablan también de guerras de exterminación, porque en aquella época o exterminabas a los enemigos o te exterminaban a ti.
Pero hoy en día tenemos unas leyes de civilización y se puede luchar, pero no se puede hacer morir a los niños y a las mujeres de hambre. Hay cosas que no se puede hacer. No se puede destruir todo un país, todos sus edificios, un 80% de los edificios destruidos, toda la estructura de alimentación, los campos, todos destruidos, tienen prohibido pescar en el mar… Si esto no es un genocidio… Yo creo que tenemos la obligación de intentar pararlo.
Cuando hay una reacción de venganza tan terrible, no puede haber diálogo con el otro. Yo no puedo dialogar con un músico que piensa así. No puedo, porque estaría destrozando mi alma. El diálogo implica respeto, implica reconocer el otro. Pero cuando se niega la existencia, no hay civilización, y la existencia la niegan las dos, los de Hamás e Israel.
Otra de sus luchas históricas es por la propia música antigua. Hay unas declaraciones suyas en las que dice que si en España, por ejemplo, el Museo del Prado, siguiera la misma política que el país con la música, solo sabríamos de Goya en adelante.
Sí, claro, porque el 90% de todos los recursos que se tienen en la música van a las orquestas sinfónicas, al Teatro Real, a la zarzuela, a los festivales de música moderna en Madrid… Y lo que queda para los que nos ocupamos de los otros mil años de música, es insignificante.
Si en España hay 24 orquestas sinfónicas que interpretan una música que más o menos va de la época de Beethoven hasta ahora, son 200 años y todas están subvencionadas. Como mínimo, con 4 o 5 millones de euros cada una, hasta 20 millones de euros algunas. Nosotro, que nos ocupamos de la música histórica de más de 900 años, tenemos subvenciones ridículas. Y tenemos que luchar.
Y además dice que en la propia España, el fondo de esa música antigua es de los más ricos del mundo.
Es un país que tiene un patrimonio medieval extraordinario, que son las Cantigas de Santa María, el Libro Vermell, los Códice de las Huelgas… es un repertorio con los mejores compositores de música del renacimiento, Morales, Guerrero, Victoria, Flecha y tantos otros. Y esto eso está en manos de cuatro locos como yo que intentamos hacer vivir este patrimonio, pero sin recursos. Porque, fíjese, nosotros este año hemos hecho cien conciertos en todo el mundo, en más de 20 países y las subvenciones que tenemos son cero de España. Tenemos algunas ayudas de la Generalitat de Catalunya, España ayuda un poco a nuestro festival en Santes Creus, pero yo fui a ver al presidente Pedro Sánchez en 2023 para pedirle que nos ayudara. Acordamos unas ayudas, pero luego hubo elecciones y llevo año y medio intentando pedir que nos ayuden y no hay respuesta.
Últimamente nos han respondido del Ministerio con una ayuda de 100.000 euros, pero eso en un presupuesto que tenemos para proyectos de cuatro millones, no es suficiente.
Así que le dan muchos premios, pero a la hora de la verdad, no se apoya la música antigua.
Es que no hay conciencia de que la música es lo mejor que hemos hecho en Europa, lo mejor que ha hecho Europa en su historia. Hemos creado un lenguaje desde la época del Códice de las Huelgas, de los Notre-Dame, de los conventos, se creó un lenguaje polifónico, el Ars Nova. Esto ha creado un repertorio maravilloso que va hasta nuestro tiempo, un repertorio que es el lenguaje que entendemos todos los europeos, es nuestro lenguaje común. Y no se valora esto. Todo lo que hay en Europa son orquestas sinfónicas, o los teatros, que están muy bien, pero que se ocupan de dos siglos como máximo.
¿Y qué tal le trata la República Checa? No viene demasiado, pero sí que viene.
Bueno, nos tienen un poco olvidados. Pero estoy muy feliz de estar aquí porque es un país que me encanta. Y no es culpa suya, porque también yo tengo la agenda llena para los dos próximos años y a veces te piden hacer un concierto y no hay forma de encontrar fecha.








