Filip Turek, de Automovilistas, dejó un dibujo de una horca y una bala en el coche de un diplomático saudí

Filip Turek, presidente honorario del partido Automovilistas, fue investigado por la Policía en 2017 por amenazar a un trabajador de la Embajada de Arabia Saudí en Praga. Según documentos policiales obtenidos por Radiožurnál, Turek colocó bajo el limpiaparabrisas del automóvil del diplomático un dibujo de una horca y una bala de caza.

El entonces treintañero político reconoció haber hecho el dibujo, aunque argumentó que solo intentaba defender a su pareja, quien supuestamente había sido acosada por el conductor del coche. “Pensé que algo contundente le haría entender que no debía repetirlo”, declaró Turek a la Policía. El caso fue finalmente calificado como una falta administrativa y resuelto por el Ayuntamiento de Praga 6 con una multa no especificada, equivalente a varios cientos de euros.

El empleado saudí declaró sentirse amenazado y mudó su residencia por temor a su seguridad. La Policía consideró inicialmente que el acto tenía un posible trasfondo racial, aunque Turek lo negó, asegurando que no sabía la nacionalidad del hombre. “No tengo problema con ninguna nacionalidad, he viajado por todo el mundo”, afirmó durante su declaración.

La vicepresidenta del partido ANO, Alena Schillerová, calificó los hechos como “muy reprobables” si se confirman como ciertos. Otros políticos, como Petr Macinka, líder de Automovilistas, criticaron la filtración de materiales policiales a los medios, mientras que el ministro del Interior, Vít Rakušan, recordó las amenazas como un episodio preocupante en la trayectoria diplomática de Turek.

El caso reaparece ahora cuando Turek, que también ha sido criticado por declaraciones racistas y misóginas en redes sociales, aspira al cargo de ministro de Relaciones Exteriores en la nueva coalición de gobierno. El presidente checo Petr Pavel señaló que, si las acusaciones contra él resultan ciertas, “no puede ocupar un puesto ministerial”.

Autor: Juan Muttoni