Fiestas Estudiantiles de Mayo

r_2100x1400_radio_praha.png

El origen de la palabra checa "mayales" está en la deformación vulgar del latín en el siglo XVI. Desde el punto de vista fonético, la raíz de la palabra parte del nombre del mes de mayo, pero el sufijo no respeta las reglas linguísticas del latín culto.

Al parecer, la palabra "mayales" surgió en los liceos jesuitas para denominar las actividades de alegría espontánea y a veces indecente de los escolares en el mes en que culmina la primavera. Sin embargo, pruebas concretas sobre el transcurso y la tradición de estas fiestas estudiantiles no tenemos hasta la primera mitad del siglo XIX.

La tradición nos dice que originalmente se trataba de fiestas de los alumnos de liceos y escuelas secundarias, cuya realización en el mes de mayo se relacionaba con los festejos de la juventud, la alegría desbordante y la aproximación de las vacaciones escolares.

El más conocido testimonio sobre estas fiestas nos fue legado en las postrimerías del siglo XIX por el novelista Alois Jirásek, quien en la novela "La historia filosófica" describió la atmósfera de la fiesta estudiantil que tuvo lugar en 1847 en la ciudad de Litomysl, Bohemia Oriental.

Jirásek evocó la atmósfera de la convivencia idílica entre los alumnos y sus profesores, la adoración de la naturaleza primaveral, los primeros amores y también el patriotismo y la formación social de la joven generación en los umbrales del movimiento de renacimiento nacional del siglo XIX - motivos que acompañarían estas fiestas a lo largo de los próximos cien años.

Esta tradición de las fiestas estudiantiles fue interrumpida después de la Segunda Guerra Mundial. Los festejos que tuvieron lugar entre 1946 y 1947 en Praga y otras ciudades de la entonces Checoslovaquia indicaron que en el país comenzaba a reinar una nueva atmósfera social.

La Unión de la Juventud Checa -la "retaguardia del Partido Comunista"- trató de aprovechar las fiestas con fines políticos. Las fiestas fueron relacionadas no sólo con la primavera y la juventud, sino también con la lucha antifascista, la liberación del país exclusivamente por el Ejército Rojo y la colaboración con los jóvenes comunistas soviéticos.

Después del golpe de estado comunista en febrero de 1948, la tradición de la alegría estudiantil espontánea, desbordante, llena de humor negro y apolítica desapareció, puesto que los esfuerzos esporádicos de las autoridades comunistas por renovarla bajo su tutela fracasaron. Los estudiantes no tuvieron el interés por incorporarse en la propaganda oficial ni rendir homenaje al progreso socialista y la colaboración con la Unión Soviética.

Por lo tanto, no es de extrañar que la fiesta organizada en 1956 para apoyar al venidero Cuarto Congreso de la Juventud Mundial, sobrepasara las directrices oficiales y se convirtiera en un escándalo político.

Por las calles de Praga desfilaron más de 100 mil personas que, pese al estado de alerta de las unidades policiales, pronunciaban "consignas antiestatales" que exigían una mayor libertad de expresión.

Por esta razón las autoridades comunistas dejaron de simpatizar con las fiestas estudiantiles como forma de movilización revolucionaria y política. Desde entonces, los estudiantes optaron por abandonar las plazas capitalinas y dirigirse el Primero de Mayo a la colina praguense de Petrín donde se encuentra la estatua del famoso poeta romántico checo Karel Hynek Mácha para festejar el amor primaveral.

Lógicamente, también en Petrín los estudiantes, reunidos al pie de la estatua del poeta, y cuyo número nunca superó los mil, gritaban algunas consignas "antiestatales" y a veces se enfrentaban con la policía.

Y se aproximó la más célebre fiesta estudiantil, la de 1965, esta vez oficialmente autorizada y minuciosamente preparada. Casi dos horas duró el désfile estudiantil por las calles de Praga aplaudido desde las aceras por casi 200 mil capitalinos. Una de lás más famosas consignas fue: "Ciudadanos, ánimo y alegría! El oscurantismo medieval ya desapareció!".

Y para que la frustración de los organizadores oficiales fuera total, los estudiantes eligieron espontáneamente como su soberano al poeta norteamericano de la "beat generation", Allen Ginsberg, que por entonces se encontraba en Praga y fue rigurosamente vigilado por la policía política.

Y siguió un nuevo escándalo político, acompañado por investigaciones policiales y la expulsión del poeta norteamericano de Checoslovaquia.

Pero siguieron también las fiestas de 1966 y 1967 que, pese a todos los esfuerzos de las autoridades comunistas por controlar el transcurrso de los festejos, provocaron nuevos escándalos. Es que entre los estudiantes detenidos e investigados figuraban también 55 jóvenes, cuyos padres pertenecían a la cúpula comunista.

Pero en la fiesta de 1968 ya no hubo tanta confrontación, porque en el país transcurría el proceso reformista conocido como Primavera de Praga, que tan cercano le era a la juventud checa. En el país reinaba una libertad relativa libertad y los estudiantes no tenían motivo para protestar contra el régimen oficial.

Después de la ocupación soviética de la antigua Checoslovaquia en agosto de 1968 la tradición de las fiestas estudiantiles volvieron a desaparecer. Y después de la "Revolución de Terciopelo", de noviembre de 1989, dichas fiestas dejaron de ser una dinamita políticamente explosiva.

Sin embargo, las más famosas fiestas que tuvieron lugar a mediados de los años sesenta confirmaron un hecho muy conocido: en los regímenes totalitarios incluso las inocentes bromas estudiantiles pueden convertirse en un asunto políticamente delicado.

Autor: Vít Urban
audio