El voto de castigo contra la derecha

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Las elecciones legislativas checas, o mejor dicho los resultados de las mismas, sacaron a la luz una realidad oculta que algunos políticos hubieran deseado no conocer.

El gran perdedor de estas elecciones fue el líder del Partido Cívico Democrático, Václav Klaus, quien por segunda vez consecutiva perdió frente a la socialdemocracia.

Vaclav Klaus y Vaclav Havel, Foto: CTK
De acuerdo con los analistas, a Václav Klaus le salió el tiro por la culata, porque hasta el último momento no se creyó que realmente había perdido.

Uno de los grandes problemas del Partido Cívico Democrático es - según los especialistas- que desde su surgimiento se ha caracterizado por ser una formación de un sólo hombre.

Los vicepresidentes y demás altos cargos del Partido Cívico Democrático siempre han girado en torno a su líder, que de acuerdo a sus intereses o necesidades, les ha bañado con su luz o por el contrario les ha eclipsado.

Entre los esloganes de las campaña pudimos apreciar, por ejemplo consignas al estilo "Toda la nación vota por Václav Klaus", en clara alusión al eje principal del partido, que a la vez fue el principal responsable por la derrota sufrida.

Interesante resulta que el señor Klaus pusiera a disposición su cargo para el Congreso del Partido Cívico Democrático, planeado para finales de año. Tal como coincidieran algunos politólogos tras semejante agonía se espera quizás un mílagro, que de la noche a la mañana cambie la realidad....

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Debemos recordar que durante cuatro años el Partido Cívico Democrático fue aliado tácito de la gobernante socialdemócrata, lo que permitió la existencia del gobierno minoritario de la Socialdemocracia ....

... y estas son cosas que el electorado no pudo olvidar y con su ausentismo castigó a la derecha representada por Klaus y su formación. A los comicios legislativos asistió el 58 por ciento de los ocho millones de electores convocados a las urnas.

Los ausentistas justificaron su decisión asegurando que en los comicios de 1998 se sintieron engañados, votaron por Klaus contra Zeman y después ellos se repartieron el poder. Muchos electores optaron no no asistir a las elecciones para evitar que se repitiera lo mismo de las elecciones anteriores.

Esto favoreció a los comunistas que con su tradicional grupo compacto de seguidores se beneficiaron del ausentismo. Esto ha confirmado a los comunistas como la tercera fuerza política del país, lo que sorprendió a los propios comunistas que se contentaban con mantener el 11 por ciento de los comicios anteriores...

Ganadores de las elecciones parlamentarias - Vladimir Spidla, Stanislav Gross y Marie Souckova, Foto: CTK
Pero la sorpresa fue el 18,5 de los votos para los comunistas, lo que envió al cuarto lugar a la "Coalición" integrada por democristianos y liberales. A pesar de haber terminado en cuarto lugar, la "Coalición" es la agrupación llamada a formar gobierno con la socialdemocracia.

El presidente checo, Václav Havel, quien termina su mandato dentro de siete meses manifestó su satisfacción tras el anuncio de que la Socialdemocracia y la "Coalición" están en condiciones de integrar un Gobierno estable.

Los especialistas aseguran que el Partido Cívico Democrático debería aprovechar los cuatro años en el banquillo de la oposición para reflexionar y enmendar errores, así como para poner a nuevos rostros al frente de la agrupación.

No deben temer al cambio -señalan los expertos- al tiempo que recomiendan poner nuevos rostros y a personas que no dependen de la sombra protectora de Václav Klaus.

En este sentido la Socialdemocracia si dio la talla; después del liderazgo de Milos Zeman y su posterior desgaste, los socialdemócratas demostraron que en su formación hay más de un político capaz de tomar las riendas del partido y de ganar los comicios.

Autor: Federico Picado
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