El rol de la política checa en la campaña de Orbán: un apoyo con cautela

A pocas semanas de las elecciones parlamentarias en Hungría, Orbán ha intensificado su actividad internacional con el objetivo de demostrar que no está aislado en Europa. En ese contexto, Budapest ha acogido encuentros políticos de alto nivel con aliados ideológicos, en los que también ha estado presente el entorno del gobierno checo.

Desde la perspectiva checa, el respaldo no es incondicional. El primer ministro Andrej Babiš y otros representantes del Ejecutivo han mostrado afinidad política con Orbán —especialmente a través de la plataforma europea “Patriotas por Europa”—, pero al mismo tiempo son conscientes de los riesgos internos que implica una asociación demasiado visible.

Uno de los factores clave es la opinión pública checa, tradicionalmente más crítica con Rusia y más proeuropea que la húngara. Esto obliga a Babiš a “pisar con cuidado”, evitando que el apoyo a Orbán —cuestionado por su cercanía con Moscú— se convierta en un problema político doméstico.

En este contexto, la implicación checa se mueve en un delicado equilibrio: por un lado, mantener alianzas dentro del bloque conservador europeo; por otro, evitar costes políticos internos en un país donde el electorado no necesariamente comparte la línea política de Budapest.