Champions: el Slavia cae estrepitosamente ante el Sabah en Baku con un gol para enmarcar por lo ridículo
El Sabah de Azerbaiyán, que entró a la Liga de Campeones por primera vez en su historia de milagro esta temporada, debutaba como local en esta competición justamente ante el Slavia en Baku, en una jornada doblemente histórica para ellos. Primer partido y primer triunfo, en detrimento del Slavia. Los praguenses viajaban con la ilusión de llevarse los tres puntos, o al menos rasguñar un empate, pero terminaron perdiendo estrepitosamente por 2-0. Y de qué manera.
El primero del Sabah fue un golazo del jamaicano Kaheen Parris, en el minuto 49. Nada que reprocharle al Slavia, que antes de ese gol tuvo un par de ocasiones clarísimas de anotar, pero no hubo fortuna.
En el minuto 87, la debacle con el segundo gol inexplicable del Sabah. Fue un despropósito mayúsculo de la zaga del Slavia, un gol de esos dignos de Ripley, que hay que ver numerosas veces para creerlo, por lo ridículo de toda la situación y la sucesión de errores no forzados, estilo Pat y Mat. Primero el portero Markovič corrió hasta el centro de la cancha para despejar una pelota suelta pero fácil, pero cedió el balón inexplicablemente al delantero rival, Mickels, quien disparó de lejos, un tiro suave, pero el slavista Moses no supo ni pudo despejar un balón que era 100% despejable, y la pelota inexplicablemente le pasó por entre las piernas y besó el fondo de la red.
De esta manera, el Slavia se mantiene sin puntos y entre los colistas de la tabla, tras dos derrotas consecutivas. Y lo que es peor, ha conseguido el record de ser el único equipo checo que pierde contra uno azerbaiyano en trece enfrentamientos directos entre clubes de ambos países en competiciones europeas.