Carlos VI

r_2100x1400_radio_praha.png

A este espacio traemos hoy a otro soberano de Bohemia.

Cuando José I de Habsburgo, rey de Bohemia y de Hungría y emperador romano-germánico falleció en 1705 sin heredero, fue sucedido por su hermano Carlos VI, entonces pretendiente a la herencia del rey de España Carlos II.

Carlos VI había sido educado en España para el gobierno, en una época en que se extinguía la rama española de los Habsburgo.

Es que tras la muerte del último rey Habsburgo de España, Carlos II, en el año 1700, se había desencadenado una batalla por el trono español entre la familia Borbón francesa y la Habsburgo austríaca, que luego tomó dimensiones de guerra: la Guerra de Sucesión de España que terminaría en 1713 con el triunfo de Felipe V.

Así las cosas, cuando José I de Habsburgo falleció en 1711, su hermano Carlos VI renunció a la corona de España y asumió el gobierno de los territorios centroeuropeos de la monarquía Habsburga, y también el del Sacro Imperio Romano Germánico.

Pero no sólo el de esos territorios. Con el acuerdo del Congreso de Rastatt celebrado en 1714, Carlos VI renunció a sus derechos al trono de España y en compensación recibió la Bélgica todavía en poder de España y las provincias españolas en Italia: Nápoles, Milán, Cerdeña, Mantua y parte de Toscana.

Y no bastándole con esto, en cuestión de política exterior el rey de Bohemia y emperador romano-germánico, Carlos VI, se orientó a la expansión de la monarquía Habsburga hacia los Balcanes.

El soberano de Bohemia, Carlos VI, consciente de su condición de último descendiente de la línea masculina de los Habsburgo, dedicó ingentes esfuerzos hasta conseguir obviar la ley sálica que excluía del trono a las mujeres, por medio de la imposición de una sanción en 1713, que establecía la indivisibilidad de los territorios de los Habsburgo y la herencia de los mismos por la línea femenina de esa familia en caso de extinguirse la línea masculina. Con esta sanción Carlos VI garantizó a su hija María Teresa las coronas de Austria, Bohemia y Hungría.

Si bien Carlos VI logró imponer su sanción y obviar la ley sálica, no logró evitar que a su muerte Europa Central se enfrascara en una lucha por la "herencia Habsburga".

Carlos VI de Habsburgo era muy conservador y religioso. En España "se enamoró" de la moral y de la etiqueta de la corte, y logró hacerse con el afecto y la estima de muchos nobles españoles que luego lo siguieron a la corte de Viena. Pero se mostraba apático ante todo lo relacionado con la corona checa.

Carlos VI se hizo coronar rey de Bohemia en 1723, cuando ya hacía 19 años que gobernaba los territorios de la monarquía Habsburga en Europa Central.

La coronación como soberano checo tuvo lugar en el marco de su visita al famoso balneario checo de Karlovy Vary. Es que Carlos VI esperaba que las famosas propiedades terapéuticas de las aguas termales del balneario obraran el milagro y su esposa lograra concebir el hijo tan añorado.

El reinado de Carlos VI supuso para Bohemia una época de persecución de herejes, de incremento de la influencia de los jesuitas en la vida espiritual de la nación, y la canonización de Juan Nepomuceno -mártir del secreto de confesión- cuyo culto debía contribuir al fortalecimiento del catolicismo en el país.

Del rey de Bohemia, Carlos VI de Habsburgo, cabe decir que fue un gran amante y conocedor de los dictados de la moda, de la cacería, el arte, y especialmente la música. Y aunque en su corte vienesa fluían el alemán y el italiano, el español también ejercía su influencia, reforzada por los contactos del soberano.

Carlos VI falleció en 1740 sin descendiente de la línea masculina.

Autor: Mónica Villegas Gallego
audio